La construcción de un canal de aguas bravas en el futuro parque de Osinbiribil, situado en la Bahía del Txingudi en la desembocadura de Río Bidasoa, puede ser la oportunidad que se buscaba de compaginar el disfrute de la naturaleza de la marisma, el esparcimiento a través del deporte, el desarrollo económico y la creación de empleo.
Dentro de la propuesta de incluir un circuito de aguas bravas se contempla un sistema hidráulico que contará con los siguientes elementos:
- Un estanque principal cuya función es de deposito de reserva y punto de recogida de aguas
- Una central de bombeo
- Un estanque superior con una cota de elevación de 9 m y al cual se accede a través de un remonte para que al palista no le haga falta descender de la embarcación
- El propio canal de aguas bravas, de unos 400 m., que imita un turbulento río de montaña.
Todo ello, partiendo de un uso respetuoso con el valor natural de toda la zona y manteniendo las condiciones en el estado más natural.
El visitante puede acceder al parque gratuitamente y disfrutar de una serie de actividades básicas propias de un parque público. Por otro lado y pagando unos servicios, el visitante tendría la oportunidad de realizar otras actividades como rafting, piragüismo de aguas tranquilas por el estanque inferior, piragüismo de aguas bravas, hidrospeed, alquiler de bicicletas,... es decir todas aquellas actividades que se engloban en el denominado turismo activo que tanto éxito está teniendo en otras zonas.
Con esta amplia oferta los potenciales usuarios del Parque van desde la propia población de Irun y su área de influencia (que puede llegar a unos 3000.000 habitantes), hasta el turismo directo de la región (tanto de ocio como de estancia), grupos escolares, grupos de empresa y especialmente grupos deportivos, como equipos nacionales, especializados en los deportes de aguas bravas.
Cabe destacar el reconocimiento profesional conseguido por los autores de proyecto, los arquitectos Eduardo Ramos y Mª Rosario Ortiz de Zárate, en la convocatoria realizada a nivel estatal por la Agrupación Vasco-Navarra de Arquitectos Urbanistas, en el Concurso "Ciudad, Urbanismo y Ecología 1999", donde ha obtenido el Primer Premio y valoraciones por parte del jurado como la siguiente:
"El Proyecto constituye una propuesta eficaz para la recuperación de un espacio degradado de la periferia de Irun, conjugando la regeneración del ecosistema fluvial de la ribera del Bidasoa con la creación de une espacio sutilmente diseñado para el ocio y el disfrute de los ciudadanos."
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